Es gracioso como la gente pretende ser perfecta. El físico perfecto. La manera de pensar perfecta. Las opiniones perfectas.
Este sitio es como una casa de muñecas. Todo lo que hacemos es para demostrar ser mejor que los demás. La avaricia corrompe todo nuestro ser antes de que realmente nos demos cuenta y a veces puede ser demasiado tarde para darte cuenta.
Nos hacemos los inocentes cuando la envidia corre por nuestras venas, la necesidad de llamar la atención, destacar en algo.
Para olvidarnos de nuestros fracasos, nos ocultamos en alcohol y jugamos a drogarnos. Pensamos sobre la vida como si fuese un problema que espera ser resuelto, cuando lo cierto es que la vida, más que un problema, es un misterio.
La vida puede ser buena o mala. Adolescentes que sufren porque la sociedad les ha hecho creer que su físico no está bien. Adultos en paro gracias a que nuestros poderosos no tienen la suficiente valentía de enfrentarse a los verdaderos problemas.
Como humanos, preferimos evitar los problemas en vez de enfrentarlos. Es muy fácil decir que ya estás cansado de todo cuando acabas de empezar a luchar, pero lo cierto es que si no aprendes ahora, no aprenderás nunca.
Entonces, dime tú, ¿qué es lo correcto?
Que el mundo esté así no es solo culpa de la gente poderosa. No es solo culpa de los políticos. Ni de las grandes empresas multimillonarias.
También es culpa nuestra.
No deberíamos atrevernos a decir que si los políticos no fuesen corruptos el mundo estaría mejor.
El mundo estaría mejor si nosotros aprendiésemos a hacerlo mejor. Si todos los que no somos ricos, todos los que tienen que ganarse el pan con el sudor de su frente, nos juntásemos, ganaríamos esto.
Somos demasiado ignorantes para ver esto.
Aunque, claro, esto depende de la persona porque, ¿qué es lo correcto?
